top of page

Dejemos que los niños jueguen: Su mejor herramienta para aprender y crecer. Aprendamos más en terapia

  • 23 sept
  • 3 Min. de lectura

Dejemos que los niños jueguen: Su mejor herramienta para aprender y crecer.


Aprendamos más terapia



El juego como ocupación principal de la infancia

 

Desde los primeros años de vida, el juego es la principal ocupación de bebés, niñas y niños. A través de esta actividad natural y espontánea, exploran el mundo, desarrollan habilidades motrices, cognitivas, sociales y emocionales, y comienzan a construir su identidad.

 

No es solo diversión: es un derecho fundamental reconocido internacionalmente. El Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que toda niña y niño tiene derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, así como a participar en la vida cultural y artística. Sin embargo, muchos niños hoy pasan gran parte de su tiempo en actividades estructuradas o escolarizados desde edades muy tempranas, lo que limita significativamente el espacio para el juego libre. Esto puede afectar su desarrollo integral y su bienestar.


Beneficios del juego para el desarrollo integral


Desarrollo motriz: El juego ayuda a los niños a descubrir su cuerpo y sus capacidades físicas. Correr, saltar, trepar, lanzar o encajar piezas en un rompecabezas fortalece la motricidad gruesa y fina, la coordinación y el equilibrio. Incluso juegos sencillos como amasar plastilina o pintar con pinceles desarrollan destrezas precisas que luego se aplican en la escritura y otras actividades escolares.

 

Ejemplo cotidiano: Un niño que construye torres con bloques no solo se divierte, sino que practica coordinación, planificación y control de movimientos.


Desarrollo cognitivo: Mediante el juego, los niños aprenden a resolver problemas, planificar estrategias y explorar nuevas ideas. Los juegos de construcción, puzzles, rompecabezas, roles o aventuras imaginarias fomentan la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de tomar decisiones.

 

Ejemplo cotidiano: Cuando un niño decide cómo encajar piezas para que una torre no se caiga, está aprendiendo causa y efecto, paciencia y perseverancia.


Desarrollo socioemocional: El juego es un espacio seguro para experimentar emociones, practicar la autorregulación y aprender a relacionarse con otros. Turnarse, negociar reglas, compartir recursos o enfrentar la frustración por no ganar enseña habilidades sociales y fortalece la empatía.

 

Ejemplo cotidiano: En un juego de roles donde varios niños crean una historia juntos, aprenden a escucharse, ponerse de acuerdo y manejar conflictos de manera constructiva.


Desarrollo de la identidad y autonomía: Al elegir cómo jugar, con qué materiales y con quién, los niños descubren sus intereses, fortalezas y límites, fortaleciendo su autoestima y sentido de autonomía.

 

Ejemplo cotidiano: Una niña que decide crear un dibujo sobre su familia está expresando su visión del mundo y aprendiendo a tomar decisiones propias.


La visión de la Terapia Ocupacional

Desde la Terapia Ocupacional, el juego tiene un doble valor:

  1. Como medio: se utiliza para facilitar el desarrollo de habilidades específicas, desde la motricidad y coordinación hasta la atención, la memoria y la regulación emocional.

  2. Como fin: se reconoce su importancia por sí mismo, promoviendo bienestar, disfrute y crecimiento socioemocional.

 

Los terapeutas ocupacionales crean ambientes seguros y estimulantes que promueven tanto el juego libre como el estructurado, respetando siempre los intereses y ritmos individuales de cada niño. Así, el juego se integra naturalmente en la rutina diaria, fortaleciendo autonomía, motivación y participación activa.


Estrategias prácticas para fomentar el juego


En casa

  • Dedicar tiempo diario al juego libre sin interrupciones de adultos ni dispositivos electrónicos.

  • Proporcionar materiales variados: bloques, cajas, telas, pinturas, pelotas y objetos cotidianos que fomenten la creatividad.

  • Crear espacios seguros donde puedan moverse, trepar y explorar sin riesgo.


En la escuela

  • Incorporar momentos de recreo activo y juego creativo dentro del horario.

  • Permitir que los niños tomen decisiones sobre actividades, fomentando autonomía.

  • Apoyar juegos cooperativos y de roles que enseñen normas, turnos y colaboración.


Con apoyo profesional

  • Los terapeutas ocupacionales pueden observar cómo cada niño juega y diseñar actividades que potencien habilidades motoras, cognitivas y socioemocionales.

  • Crear rutinas que integren el juego de forma balanceada con otras actividades diarias.

  • Enseñar a padres y educadores estrategias concretas para fomentar la autonomía, creatividad y regulación emocional a través del juego.


Invertir en el juego es invertir en el futuro

 

Fomentar el juego durante la infancia es una inversión en el desarrollo integral y bienestar a largo plazo. Los niños que juegan libremente desarrollan confianza, creatividad, resiliencia y habilidades para enfrentar desafíos. Además, se fortalecen los vínculos afectivos con familiares y compañeros, y se aprende a interactuar con el mundo de manera segura y positiva.

 

🌱 Permitir que los niños jueguen es permitirles crecer, aprender y convertirse en personas autónomas, creativas y seguras de sí mismas. Como adultos, nuestro rol es acompañar y proteger este derecho fundamental.


Terapia

 
 
 

Comentarios


bottom of page