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Suicidio en Chile: la importancia de escuchar lo que no se dice

  • 9 sept
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 16 sept

Suicidio en Chile: la importancia de escuchar lo que no se dice


En Chile del Ministerio de Salud, Chile se ubica entre los países con tasas más altas de suicidio en América Latina, y los adolescentes y adultos mayores son grupos particularmente vulnerables.


Pero más allá de las cifras, hay una verdad incómoda: el suicidio sigue siendo un tema marcado por el silencio. Se habla en números y políticas, pero poco en la intimidad de las familias, en los colegios, en las conversaciones cotidianas.


El suicidio como grito enmudecido

El suicidio no puede reducirse a un “acto individual”. Muchas veces es la forma extrema de expresar un dolor que no encontró palabras ni escucha en el otro. Quien llega a ese punto no siempre busca la muerte, sino dejar de sufrir de una manera que parece insoportable y solitaria.

Aquí cobra fuerza la importancia del vínculo humano. La salud mental no depende solo de consultas médicas o programas de prevención, sino también de cómo nos relacionamos día a día:

  • ¿Nos atrevemos a preguntar de verdad cómo está el otro?

  • ¿Podemos escuchar sin juzgar ni apurar respuestas?

  • ¿Qué espacio dejamos para que el dolor pueda hablar?


Comunas pequeñas: cercanía y silencios

En ciudades como Santa Cruz, la situación es aún más compleja. Por un lado, existe la sensación de comunidad porque “todos se conocen”. Pero esa misma cercanía puede transformarse en un obstáculo: pedir ayuda se vuelve difícil cuando el miedo al qué dirán pesa más que el bienestar personal.

Además, no siempre hay suficientes especialistas disponibles, lo que hace urgente promover espacios de prevención comunitaria: talleres en escuelas, instancias de conversación en espacios laborales, acompañamiento desde las familias y líderes locales.


Prevenir es tejer lazos

Hablar de suicidio incomoda, pero el silencio no protege: aísla. La prevención no empieza en la urgencia, sino en lo cotidiano: en la posibilidad de ser escuchados, en vínculos que sostienen, en comunidades que no dejan a nadie fuera.

👉 La prevención del suicidio comienza cuando nos atrevemos a escuchar lo que no se dice.

 

Animarse a empezar terapia: pequeños pasos para cuidar la salud mental

Tomar la decisión de empezar terapia puede dar miedo, pero es un acto de cuidado y valentía. Algunos tips para animarse:


  1. Reconocer la necesidad: aceptar que pedir ayuda no es debilidad, sino una forma de cuidarte.

  2. Informarse: conocer los tipos de profesionales y enfoques disponibles, y elegir el que se sienta más adecuado.

  3. Empezar con una primera sesión: no hay compromiso a largo plazo; probar una cita puede ser suficiente para sentir el cambio.

  4. Hablarlo con alguien de confianza: contarle a un amigo o familiar puede generar apoyo y disminuir la ansiedad de dar el primer paso.

  5. Recordar que no estás solo/a: buscar ayuda es parte de un proceso de comunidad y cuidado, y no hay vergüenza en necesitarla.

👉 Cuidarse es un acto de valentía. Escuchar lo que sentimos, hablar de lo que nos duele y pedir ayuda puede salvar vidas.

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